De traductores y rayas

Nadie piense que vamos a tocar temas espinosos de adicciones a determinado estupefaciente por parte del sufrido colectivo traductoril, cuyos ingresos, por lo general bastante exiguos, harían desde luego más viable para ellos —en caso de estar determinados a abrazar con fruición el camino del vicio— una adicción a las pipas de girasol o a las pastillas Juanola que a sustancias más caras y, por supuesto, bastante más destructivas.

Nos referimos, en cambio, a la también sufrida raya como signo de puntuación (—), cuyo uso en los incisos constituye en nuestro idioma, junto al de las comas y al de los paréntesis, un valioso recurso… muy poco empleado (aunque nunca tan poco como el punto y coma, al que seguramente dediquemos pronto un merecido articulillo).

En estos últimos meses, al contemporizar nuestra actividad de traducción con la de revisión de traducciones —principalmente del inglés y del alemán— para determinados proyectos, nos hemos dado cuenta de que sólo una minoría selecta de traductores conoce y emplea correctamente este recurso sintáctico, que como es sabido, o mejor dicho como reza la norma académica, supone un aislamiento mayor que el de las comas y menor que el de los paréntesis.

Nuestro involuntario estudio de campo ha dado como resultado la comprobación de que la mayor parte de nuestros colegas mantiene al pie de la letra los incisos del idioma original. En textos ingleses —hablamos concretamente de ensayos— plagados de incisos entre paréntesis, tan poco frecuentes y estéticos en español, hemos visto mantenidos éstos casi en toda ocasión, cuando, en su mayoría, podían sustituirse cómodamente, según casos, por comas o rayas, con gran ventaja para la comprensión y hasta para la vista del lector de la versión española.

Pero lo peor viene ahora: la enorme mayoría de los colegas cuyas versiones hemos revisado no parece conocer la raya (—) como signo de puntuación distinto del guión (-) [con perdón por lo de guión] y del semimenos o guión largo (–), cada uno de los cuales tiene su aplicación concreta como signo de puntuación, pero nunca en los incisos.

Nos permitimos, pues, remitir a todo aquél que desee conocer o refrescar el uso correcto de la raya a la homónima voz del DPD (se trata de la interfaz de la Academia Costarricense de la Lengua, única que hasta el momento conozcamos que permita consultar al mismo tiempo el DRAE y el DPD; véase en este caso la parte inferior de la página).

Pablo Herrero Hernández

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5 comentarios

  1. Estimado señor Hernández: ¿le importaría concretar aún más si cabe con un ejemplo, de ésos que menciona usted de entre las traducciones que maneja? Como periodista algo retirado, como del mundanal ruido, tengo o conservo algunos vicios muy ligados a la profesión (que va por dentro, como diría quien yo me sé): uno de ellos es la mala utilización de ciertos signos de puntuación, como si no fueran caracteres de importancia y equilibrio en la oración. Quizá sea porque al plumillas de turno y oficio, “puntuar” sea más “enfatizar” que “ordenar o estructurar”.
    Le quedo muy agradecido, y con el ánimo valiente fruto del ardor del lenguaje que ha iniciado usted en su Defensa.

  2. Disculpe ese “al plumillas de turno y oficio…”, pues debiera decir “para el plumillas…” Las prisas y un exceso de seguridad y confianza pueden dar al traste con toda una carrera de aciertos y propósitos.
    Un saludo

  3. No se preocupe, estimado señor Melmoth. Lo único es que no hemos traído ejemplos por no herir susceptibilidades si alguno de esos compañeros reconociera textos suyos puestos aquí, como quien dice, en la picota virtual. Quédese, si le parece, con que, de los pocos que usaban raya (y no me refiero al peinado) o pretendían hacerlo, sólo eran contados los que la empleaban bien (—); los demás ponían – o – vergonzantes, casi pidiendo perdón por hacerlo.
    Un saludo a usted, muy agradecido.

  4. ¡Qué grande es el arte de la prudencia!
    Saludos

  5. Digo yo que, a fuerza de leer al sin par Gracián, algo acaba pegándosele a uno, ¿no? Y ya que no su inimitable estilo, algo del contenido por lo menos. Lo digo con conocimiento de causa, pues, o mucho me equivoco, o usted también admira el ingenio del jesuita bilbilitano.
    Saludos.

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