Pastorado, pastoreo y pastoral

Desconocíamos la voz pastorado hasta hace unos días, cuando la encontramos, reiteradas veces, en un reportaje  publicado por Luis Hernández Alfonso en «Heraldo de Madrid» y titulado Las iglesias evangélicas de Madrid. Cómo se adora a Dios en ellas.

Recurre en él el término en frases como: «Desde 1903 ejerce el pastorado de la iglesia del Redentor…», «…desempeñando entonces su pastorado el señor Faithfull…» y «…en 1907 comenzó su pastorado D. Tomás Rhodes…».

Salta a la vista, a la luz de estos ejemplos, que el término tiene el significado de ‘oficio y dignidad del pastor’, análogamente a otros términos de ámbito cristiano y de análoga composición, como episcopado o presbiterado.

Hecha una pequeña búsqueda en la Red, hallamos que el vocablo  sigue empleándose en el español tanto europeo como americano, en el ámbito de las iglesias evangélicas o reformadas, por lo que nos permitimos abogar por su inclusión en la próxima edición del DRAE, máxime cuando no se trata de un tecnicismo, sino de un vocablo corrientemente empleado en ese ámbito y de alcance análogo al de otros que, al ser de matriz católica, han hallado desde siempre acomodo en el diccionario académico.

A este respecto, el término pastorado no es en absoluto sinónimo de pastoreo o de pastoral. El primero, en su segunda acepción, metafórica, de ‘Dicho de un prelado: Cuidar vigilantemente de sus fieles, dirigirlos y gobernarlos’ es, por cierto, cada vez menos usado, tal vez por su sabor literario y por pertenecer hoy en día a un registro culto, aunque su origen, como el de tantos otros términos que hoy constituyen cultismos, sea plenamente popular.

El segundo sustantivo, pastoral, goza, en cambio, de enorme utilización, desde el Concilio Vaticano II, en el ámbito de la iglesia católica. Se habla —por citar sólo unos pocos casos que se nos ocurren en este momento— de pastoral juvenil, gitana, vocacional, penitenciaria…; hay congresos de pastoral, departamentos de pastoral, responsables de pastoral, etc. Y lo curioso del caso es que el DRAE, tan preciso en muchas acepciones de términos de uso en la iglesia católica, no registra este uso de pastoral como sustantivo, sino sólo, ciñéndonos a lo religioso, el de sinónimo de carta pastoral (5.ª acepción actual).

Tampoco puede considerarse pastoral una sustantivación, sin más, del homónimo adjetivo en su 2.ª acepción —’Perteneciente o relativo al pastor (‖ prelado)’—, pues aunque la pastoral se desempeñe en nombre de los pastores, es decir de los obispos y sacerdotes, es actividad en la que trabajan también agentes —llamados precisamente pastorales— que no pertenecen a la jerarquía, como es el caso de los religiosos no sacerdotes, las religiosas y los laicos de uno u otro sexo.

¿Qué definición proponer de pastoral en este ámbito y acepción? Tal vez algo como: ‘En la iglesia católica, actividad mediante la cual se ejerce el cuidado, la dirección y el gobierno de los fieles’ (recogiendo así el contenido de la definición de pastoreo).

Proponemos, pues, la inclusión de estas dos voces y acepciones en el DRAE:

pastorado. 1. m. En las iglesias evangélicas, oficio y dignidad del pastor.

pastoral. 7. f. En la iglesia católica, actividad mediante la cual se ejerce el cuidado, la dirección y el gobierno de los fieles.

Pablo Herrero Hernández

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