La lengua que nos une y nos separa

Nos salió, sin querer, un endecasílabo, el mismo que encabeza estas líneas, al leer hoy, en un periódico paraguayo en Internet, bajo el titular —ya en sí misterioso para nosotros— de Quisieron clavarles ndaje, la siguiente información:

«Dos tatachitos fueron aprehendidos por los caquis, en la madrugada de ayer, luego de que supuestamente fueron alertados de que estaban armando un bolonki, dentro de un surtidor situado en Villa Madrid».

Aunque los caquis sí que imaginamos quiénes pueden ser —aquí eran los grises bajo el franquismo—, confesamos que los demás términos nos resultan nebulosos, aunque tal vez el primero sea un gentilicio. Y por si pensábamos que el ndaje del titular era errata misteriosa e incomprensible, la continuación del artículo no hace más que confirmarnos su exactitud, no menos misteriosa para nuestro caletre:

«Se trata de Francisco Ortega Noguera (51) y Juan Alberto Jara (24), quien incluso se bajó de la camioneta Saveiro de color blanco con chapa AKB 642 y quiso apuñalar ndaje a uno de los uniformados. Le practicaron el alcohol test y le dieron positivo vera, por lo que fueron llevados detenidos».

«¡Ya está aquí mi ilustre primo, con su cargamento anual de palabras guaraníes para colárnoslas en el Diccionario!», exclamaba con retranca nuestro abuelo, el escritor Luis Hernández Alfonso, cuando, cada año, a principios de curso, su primo carnal argentino Luis Alfonso, representante de la Academia de aquel país ante la Española, volvía  de aquellas latitudes a reanudar su actividad académica en el caserón neogriego de la madrileña calle de Felipe IV.

¡A la vista está que no fueron suficientes tales cargamentos!

Pablo Herrero Hernández

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2 comentarios

  1. Y no solo eso amigo, por muchos de esos lugares dejarás de ser español para ser simplemente gallego.
    Un saludo y feliz año el que se avecina.

  2. Así es, con evidente imprecisión, al igual que en época de la conquista se llamaba allí a todos castellanos, vinieran de la parte de España de donde vinieran; con aún mayor imprecisión se llama aquí muchas veces «sudamericano» a quien no es tal, sino «centroamericano», etc… Eso por no hablar de la forma despectiva de emplear estos vocablos o, directamente, otros abiertamente despectivos. El miedo al forastero, tan propio del ser humano.
    Un saludo, amigo, y muy feliz año también a ti.

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