Errores sangrantes

Si en todo caso el error en un texto periodístico hiere y ofende a la vista, más grave aún se nos antoja cuando se produce en noticias en las que se da cuenta de un suceso doloroso: y es que, de alguna manera, la dignidad de las víctimas parece exigir aún más precisión y corrección por parte del comunicador. Y, a la recíproca, toda falta en una noticia de esas características, además de serlo contra la gramática, parece también falta de respeto a las personas de cuya desgracia se informa.

Sin ir más lejos, «El País» de ayer traía dos muestras elocuentes de ello, y ambas —en curiosa coincidencia— en sendas noticias de desgracias registradas en la localidad serrana de Hoyo de Manzanares. En la primera, que ocupaba la portada, al dar cuenta del desdichado accidente en el que han perdido la vida cinco militares, se habla de una explosión que «se escuchó en varios kilómetros a la redonda». No vamos a insistir, a estas alturas, en el distinto significado de oír y de escuchar, que tantos escribientes —periodistas, traductores, novelistas— y hablantes —conferenciantes, profesores y gente de la calle— siguen confundiendo…

Y, ya en las páginas interiores dedicadas a la Comunidad de Madrid, al relatar el accidente mortal del que fue víctima el propietario de un bar en el que se estaban realizando obras, se dice de éste que «entró en la obra para apropiarse de uno de los varios sacos de arena que se encontraban amontonados en el recinto». Ahora bien, el verbo apropiar en su forma pronominal, según el DRAE, significa: «Dicho de una persona: Tomar para sí alguna cosa, haciéndose dueña de ella, por lo común de propia autoridad». A la vista está que el dueño del local en que se están realizando unas obras no «se apropia» de nada si coge un saco de arena destinado a las mismas y del que, por tanto, ya es dueño.

Pablo Herrero Hernández

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2 comentarios

  1. La verdad es que en los medios de comunicación, ya sean hablados o escritos, se encuentra cada expresión…
    Creo que los hablados tienen una disculpa, como es el hecho de la improvisación cuando relatan un acontecimiento del momento. Pero se supone que el medio escrito es más meditado y, además, tiene la oportunidad de revisar para corregir.

    Saludos cordiales

  2. En efecto, no hay disculpa convincente en los medios escritos —ni tampoco en los hablados, cuando se sigue un guión convenientemente preparado; otra cosa, en efecto, es la necesaria improvisación con su cortejo de riesgos—.
    Muchísimas gracias, bisílaba, por tu lectura e intervención, y por deleitarnos con tu bitácora Palabrilandia.
    Un saludo muy cordial.

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