Pero sí «pantumaca»

Si ayer nos atraíamos involuntariamente las alabanzas de los catalanohablantes por pedir que se pronuncie y escriba correctamente, en el resto de España, la excelente salsa denominada allioli, hoy mucho nos tememos que las cañas de allende el Ebro se nos vuelvan lanzas al propugnar, con idéntica convicción y fundados en el mismo respeto a nuestro idioma, la grafía pantumaca como la más adecuada para trasladar al español este otro hito —tan sencillo como grandioso— de la excelente cocina de Cataluña.

Ya vemos a nuestros amigos de allí haciendo visajes ante lo que consideran palabro que salpica, con mayor o menor regularidad, pizarras y carteles de chiringuitos, merenderos y —sobre todo— de puestos ambulantes de esos que van de verbena en verbena. Admitido que visualmente el vocablo en cuestión no es de los más estéticos, cabe observar, una vez familiarizado el ojo con el mismo (como en su día pasó con fútbol, bastante más horrible), que esta vez, diferentemente de lo que acontece con el alioli, el pueblo llano ha dado en la diana: pantumaca constituye, a nuestro entender, la adaptación más próxima y correcta a la pronunciación española del sintagma original catalán pa amb tomàquet (pan con tomate), leído como una sola palabra.

Y obsérvese que el término está bien construido desde el punto de vista  del español, ya que engloba y simplifica la preposición catalana amb —cuyo significado, por otra parte, no le resulta inmediato al castellanohablante— incorporándola como la «n» que el español echa a faltar en pa. En segundo lugar, y aunque el sonido de la última sílaba de tomàquet no es exactamente el de una «a» española, sino más bien intermedio entre «a» y «e», con predominio de la primera, al carecer el español de esta modulación resulta lógico y natural que el genio de la lengua lo asimile al sonido dominante, es decir al de la «a». Por último, la palabra respeta plenamente el sonido original de la «o» catalana átona de tomàquet, que suena cercana a la «u».

Como colofón, la forma pantumaca constituye un homenaje al original catalán, al mantener precisamente esa sílaba final de la palabra tomàquet, adaptada al español. Es decir que, allí donde podría haberse optado por pan con tomate o, llegado el caso, por pantomate, la forma española pantumaca mantiene y conserva, por el contrario, el rastro etimológico de la procedencia catalana del sabroso manjar y de la palabra que lo define.

Pantumaca es, pues, en resumidas cuentas —y aunque a muchos (tanto tirios como troyanos) les cueste creerlo—, un modesto homenaje que se rinde a Cataluña a lo largo y a lo ancho del resto de España, especialmente cada verano, en los puestos de las kermeses. Y es palabra tan bien adaptada y construida como la sencilla pero sutil y exquisita combinación de pan, tomate y aceite que significa.

Pablo Herrero Hernández

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4 comentarios

  1. De acuerdo, además hasta resulta gracioso a un catalán esa forma de anunciar nuestro pa amb tomàquet.

  2. También aquí considero muy importante tu percepción, como catalán, de la adaptación «pantumaca». Gracias una vez más por tu interés y participación.

  3. Se agradece mucho que acá comparta con nosotros tan buena receta.

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