Errores en el empleo del gerundio

El gerundio es una de las formas verbales que se usan con más frecuencia erróneamente. Expresa simultaneidad de la acción del verbo correspondiente con la de otro: así, por ejemplo, cuando decimos «Caminando por la Gran Vía recordé que necesitaba papel», queremos expresar que «mientras caminaba» o «cuando caminaba» recordé etc. «Saliendo del Banco, me encontré con Juan» equivale a «mientras salía», «cuando salía» o «al salir del Banco» etc.

No es, pues, correcto usar el gerundio cuando no existe simultaneidad. Decir, verbigracia, «salí de mi casa subiendo en un tranvía», no es lícito; debe decirse «salí de mi casa y subí en un tranvía», puesto que la acción del segundo verbo es posterior a la del primero.

Hay casos verdaderamente curiosos, por lo contradictorios o incongruentes. Al azar, transcribimos algunos de los que hemos hallado en nuestras lecturas. Bastarán, a nuestro juicio, para corroborar lo dicho, estas frases, de cuya autenticidad respondemos, si bien omitimos su procedencia, por razones fáciles de comprender:

– «El capitán vivió en Londres muriendo en 1750».

– «La muchacha cantó callándose de repente».

– «La baronesa permaneció en su palacio abandonándolo sin decir adónde iba».

– «Bajó Pedro la escalera subiendo al coche que le esperaba ante la puerta principal del hotel».

– «Lord Brackbury entró en el salón saliendo con su notario, que parecía muy nervioso».

Es evidente que no se vive muriendo, ni se canta callándose, ni se permanece en un sitio abandonándolo, ni se baja subiendo, ni se entra saliendo

También se emplea el gerundio, con discutible propiedad e indudable falta de gusto, en expresiones tales como: «Vino el marqués llevando un libro en su diestra»; «Era muy rico, teniendo fincas en provincias» etc. En la mayoría de los casos, estas frases resultarían mucho más claras y correctas mediante el empleo de las conjunciones y, que, pues, etc. «El capitán vivió en Londres y murió en 1750»; «Era muy rico, pues tenía fincas en provincias»…

Luis Hernández Alfonso, Defensa del Idioma (1948-1952)

Anuncios

4 comentarios

  1. Amigo: gracias, me lo paso pipa con estos artículos, dado que soy una maniática de estas “minucias” sobre el lenguaje. Es de risa (o de llanto, no sé) que sea tan común que ni la elite intelecual sepa usar su idioma con propiedad, por ejemplo, con los gerundios. Supongo que viene dedse antiguo, de ahí por ejemplo el nombre de Fray Gerundio de Campazas. Aquí te doy otro ejemplo, una frase típica en manuales de archivística: “Caja conteniendo documentos”. ¡País! Un abrazo grandote

  2. Querida amiga Leonor: Ante todo, muchas gracias por la acogida y la simpatía con que consideras estas contribuciones sobre el idioma, y en concreto ésta de Hernández Alfonso. El gerundio cuyo ejemplo traes tú a colación pertenece en cierto modo a los que mi abuelo condena en el último párrafo, y ha conocido desde aquellos tiempos a hoy una difusión pasmosa, sobre todo en el ámbito legal y burocrático, hasta el punto de que los tratadistas suelen llamarlo «gerundio del Boletín Oficial». Un ejemplo podría ser: «Ley regulando el uso de…». En Madrid, la EMT abusa de ellos en los comunicados que de cuando en cuando cuelga en los autobuses. Todos ellos son reprobables, por no tener el gerundio ese significado en nuestro idioma, y podrían sustituirse acertadamente por locuciones como las que Hernández Alfonso señala en su escrito, p. ej.: «Ley que regula el uso de…». ¡Pero mucho me temo que legisladores y burócratas se han aferrado ya a él con una fruición digna de mejor causa!
    Otro uso erróneo del gerundio que creo ya hemos comentado en esta bitácora alguna vez no lo pudo conocer mi abuelo, pues sólo nos ha invadido en los últimos decenios, principalmente a través de traducciones pedestres de títulos de películas y libros en inglés con verbos en gerundio o en participio presente (-ing), que en casi todos los casos deberían traducirse al español como infinitivos, y en ningún caso como gerundios.
    ¡Perdona por la longitud y recibe un fuerte abrazo!

  3. Abuelo y nieto. Son deliciosos los artículos de ambos.
    Gracias Pablo por deleitarnos con los tuyos y compartir los de tu abuelo.

  4. Gracias a ti, Miguel, por leer unos y otros con tanta amistad e interés. Espero que la vida me acompañe para poder dar a luz, siquiera aquí en Internet, toda la producción subsistente de mi abuelo en el campo lingüístico, prácticamente inédita en su totalidad y formada por centenares de fichas, textos más largos y papeletas.
    Mis artículos, por su parte, sólo pretenden inspirarse lejanamente en los suyos ante situaciones forzosamente nuevas del lenguaje, aun cuando en muchos casos los nuevos errores no hagan más que repetir vicios tan antiguos como el idioma mismo.
    Gracias una vez más por tu seguimiento, tan participativo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: