¿Un uso de «anecdótico» no tan anecdótico?

Hace unos días, mientras rellenábamos un formulario en una delegación de Hacienda, tuvimos ocasión de oír un retazo de conversación entre la funcionaria que atendía en la ventanilla y un colega suyo. Hablaba la primera de su sorpresa al descubrir que unos vecinos de los que hasta entonces no tenía demasiado buena opinión se dedicaban a atender a personas en dificultad, y confesaba que dicha dedicación le parecía realmente algo «anecdótico».

Nos pareció raro que eligiese precisamente este adjetivo para subrayar su aprobación de ese hecho hasta entonces desconocido por ella y la importancia del mismo para hacerle cambiar su opinión anterior: para nosotros, el adjetivo anecdótico —aparte de su acepción literal (única que trae el en muchos casos perezoso DRAE) de ‘perteneciente o relativo a la anécdota’, muy poco empleada, por cierto— es sinónimo de irrelevante, secundario, episódico, etcétera, y no, desde luego, de emblemático, sintomático, representativo, ni mucho menos de loable, meritorio o plausible; se deriva este significado, en efecto, de la acepción de anécdota como ‘suceso circunstancial o irrelevante’ (4.ª acepción actual y 3.ª en el avance de la XXIII edición del DRAE).

Nuestro diagnóstico de urgencia —valga la expresión— fue que la funcionaria en cuestión consideraba, efectivamente, anecdótico como sinónimo de determinanterelevante, ignoramos sobre qué base. Y lo creímos, siguiendo con la metáfora médica, un caso aislado hasta que hace unos días volvimos a oírlo en una conversación empleado con ese mismo significado, a todas luces erróneo. ¿Se tratará tal vez de una epidemia en absoluto anecdótica?

Pablo Herrero Hernández

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8 comentarios

  1. Pues tiene miga que se confunda su significado precisamente con otro no solo diferente, sino más bien contrario… Espero que lo anecdótico aquí sea que se haya repetido la experiencia de escuchar su mal uso dos veces y que realmente no esté demasiado extendido y no sea una plaga generalizada.

    1. Eso espero yo también, naturalmente, aunque hay más de un caso en que un adjetivo, mal empleado, pasa a significar algo muy alejado y ajeno al mismo, cuando no, directamente, su contrario: por ejemplo, «álgido». Un deslizamiento semántico abusivo similar ha llevado, ya en el campo de los sustantivos, a emplear «evento» —que etimológicamente define un hecho sobrevenido, inesperado— para referirse (y ésta sí que es plaga) a un acto organizado siempre con la debida antelación, lo que excluiría, en principio, su empleo como tal.
      Muchas gracias por su comentario.

  2. Los medios tampoco ayudan nada. Estoy harta de leer y escuchar en las noticias errores de ortografía, de significado, de pronunciación, de construcción…

    1. Que los medios ya no ayudan nada es otro punto en el que estamos totalmente de acuerdo. Por lo menos en España, el periodismo, en todos sus soportes, va incorporando cada vez más un registro coloquial; esto, que en sí podría no ser malo, por lo menos en determinados ámbitos, se convierte en mortífero, desde el punto de vista lingüístico, cuando, como suele pasar, dicho registro coloquial está plagado de esos errores de diferente tipo a los que Ud. tan acertadamente se refiere. Luego, los lectores incorporan éstos a su léxico —si no los tienen ya «de fábrica»— tanto hablado como escrito (hoy en día todos escribimos, lo cual en sí tampoco es malo), practicando de manera más o menos consciente el culto a la letra escrita que llevamos incorporado a nuestro patrimonio genético lingüístico, y así los desaguisados se difunden y perpetúan como una auténtica plaga contra la que no hay remedio, sino, en el mejor de los casos, pequeños paliativos anecdóticos —aquí sí— como los que intentamos aplicar usted y yo.
      Gracias, una vez más, por su aportación.

  3. Perdón mi ignorancia, estimado,pero ¿”Aparte” no se escribe todo junto? Y no estoy de acuerdo con su apreciación. A mi de tomarbien parecer, está empleado, si en lugar tomar la cuarta acepción se considera la segunda. Un cordial saludo, LP

    ________________________________

    1. Ante todo, estimada señora, gracias por señalar la errata, que ya ha sido corregida. En justa reciprocidad, le devuelvo el favor señalándole las que aparecen en su comentario («A mi de tomarbien parecer, está empleado, si en lugar tomar...»). Y, por último, no creo que la 2.ª acepción de «anécdota» que Ud. invoca ('suceso curioso y poco conocido, que se cuenta en dicho relato', es decir en la anécdota entendida como 'relato breve de un hecho curioso') ampare el significado que los hablantes a los que nos referimos querían, evidentemente, dar a su relato: el de un hecho significativo, emblemático y loable.
      Gracias por su comentario y un saludo cordial.

  4. Alicia Moreno Delgado |Responder

    Una pregunta, porque me ha surgido esta duda al consultar en el DRAE y quedarme igual que estaba: hablando del valor o la valentía (¿diferencias?), ¿son lo mismo valiente que valeroso o tienen algún matiz distinto? Gracias por si puede ayudarme.

    >________________________________

    1. No se preocupe si, al consultar el DRAE, se queda Ud., como bien dice, igual que estaba: es lo que suele pasar muchísimas veces. La cuestión por Ud. suscitada tiene, creo, el suficiente interés como para que la tratemos en entrada propia, lo que se hará cuanto antes. Gracias a Ud. por plantearla.

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