¿Gamificación?

Se trata de un anglicismo absolutamente reprobable, ya que, en buen español, gamificación sólo podría significar el proceso de convertirse algo en una gama (¡o en un gamo!). Aunque, dada su difusión, damos ya la batalla por perdida, no por ello vamos a dejar de indicar una alternativa bien construida en nuestro idioma: ludificación, que recurre al latín ludus, cuyo étimo hallamos igualmente en otros términos —todos ellos de moderna introducción— referidos al juego, como lúdico, ludopatía, ludópata…

Es de lamentar, una vez más, que las academias que debieran velar por la lengua española —tanto la de este lado del charco como las del otro—, en vez de tanto mirarse el ombligo celebrando congresos absolutamente innecesarios en los que se repite como una letanía el mantra de la «excelente salud de que goza el español» y se reitera con necio orgullo la clasificación de éste entre las primeras lenguas del mundo (sin parar mientes en su más que comatoso estado), no constituyan comités de intervención urgente para atajar a la raíz la introducción de barbarismos como el que nos ocupa y proponer, recomendar y hasta exigir —por ejemplo en los medios públicos y en los documentos oficiales— el empleo de alguna alternativa sabia y castizamente concebida: es lo que hace, por ejemplo, en Francia su correspondiente academia, a la que deberían mirar nuestros inutilísimos inmortales.

De otra manera, la labor de éstos ante casos como el de gamificación se limita, como siempre, a mirar para otro lado mientras el barbarismo se instala a sus anchas y, una vez asentado y arraigado éste, a entronizarlo con todas sus bendiciones en el templo de la lengua, acompañándolo con la consabida jaculatoria, que viene a ser, sobre poco más o menos, la siguiente: «Empléese esta forma, por ser la más extendida».

Pablo Herrero Hernández

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9 comentarios

  1. Excelente entrada, amigo Pablo, que nos obliga, a quienes amamos la palabra y su universo tan precariamente explorado, a pensar no “desde el necio orgullo” sino desde la responsabilidad y la libertad la forma en que podríamos participar para que la lucha no se pierda de antemano, como ya sucediera, tantas veces, vaya por Dios, con términos sin fin: hall, ‘lobby’, los ‘jogging’, ‘footing’ ‘ranking’ y otros gerundios diabólicos (que es según Virginia Woolf donde moraba el Diablo); y cuyos principios hubieran sido bien otros de haber mediado un poco de discreción y sencillez castiza.
    Un saludo

    1. Desconocía lo de Virginia Woolf y los «gerundios diabólicos», que si ya lo son en inglés según tan ilustre escritora, espanta lo cargados de mal que pueden estar cuando se traducen «al pie de la litera» al español, invadiendo títulos de novelas y películas, aunque también de sesudos ensayos y hasta de serísimos congresos.
      Me alegra mucho que estos artículos, por lo menos, den ánimos para intentar siquiera batallar por el idioma y en contra de su acelerada corrupción.
      Un saludo muy cordial.

  2. Perdóneseme mi ignoracia, ¡¡¡ que demonios significa gamificación !!!

    1. Querido José Luis: Es ignorancia compartida por un servidor, que hasta tropezar con el palabro de marras desconocía igualmente lo que significaba. He pedido a mi buen compañero en Google+ Julián Marquina, verdadero «gurú» de este mundo tecnológico para mí lleno de espeso misterio, y me ha remitido a la siguiente definición, procedente de la Wikipedia, en la que, por una vez y en contenidos como éstos (que no en otros de mayor calado cultural), habrá que confiar: «El uso del pensamiento y la mecánica de jugabilidad en contextos ajenos a los juegos, con el fin de que las personas adopten cierto comportamiento». Aunque es definición imperfecta por contener un término de lo que pretende explicar («jugabilidad»), más o menos se hace uno una idea, aunque yo sigo sin enterarme muy bien de lo que es, por lo menos desde un punto de vista práctico. Con todo, me temo que será, entre otras cosas, uno de los muchos elementos que está contribuyendo a la infantilización masiva e indiscriminada de la sociedad, y que al mismo tiempo puede ser fruto de la misma, en un círculo cada vez más vicioso.
      Gracias por tu pregunta y un saludo muy cordial.

  3. Ja ja ja, nunca había oído esta palabra, pero efectivamente en lo primero que he pensado ha sido en gamos… 😀

    1. Eso, querida Alicia, es una prueba de que, por ahora, tu conciencia lingüística está inmune de ciertos desafueros. ¡Enhorabuena!
      Muchas gracias por tu comentario, y un saludo muy cordial.

  4. Ante todo, pido perdón por el desacostumbrado retraso con que contesto a vuestros amables comentarios, a los que intentaré responder individualmente ahora mismo.

    1. Tienes una página muy interesante para los que adolecemos de lo bello sonoro y comprendible. Me imagino que las consultas están permitidas. Perdón por tutearte.

      1. Muchas gracias por tu aprecio. Imaginas bien: toda consulta pertinente no sólo está permitida, sino que es siempre bien recibida. Y no hay problema alguno con el tuteo. Un saludo muy cordial.

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