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¿TV de pago, TV de paga o TV paga a secas?

Venimos observando últimamente, a través de Google+, un neologismo que parece emplearse sobre todo por escribientes hispanoamericanos: nos referimos a la locución «TV de paga» e incluso «TV paga».

Aunque, estrictamente hablando, tanto paga como pago pueden considerarse sinónimos, creemos preferible la solución que, imaginamos, se emplea mayoritariamente en España («TV de pago»), por estar calcada de otras afines ampliamente extendidas desde hace mucho («medios de pago», «carta de pago», «colegio de pago», etc…), y porque —por lo menos según nuestra sensibilidad idiomática— en nuestro país empleamos preferentemente paga en su acepción 3.ª de ‘sueldo de un empleado’.

Lejos de pretender imponer en América el uso de España, nos parece tan bien que allí se siga diciendo y escribiendo «TV de paga» como que de este lado del Atlántico sigamos empleando «TV de pago». Lo que sí juzgamos evitable, por lo menos en un registro culto y desde luego en el lenguaje técnico, incluso en Hispanoamérica, es la locución «TV paga», que emplea —según nos ha sido señalado por un lector— el participio irregular del verbo pagar, propio del registro coloquial del español de América y, señaladamente, de la Argentina, como confirma el DPD.

Otra forma para significar este mismo objeto podría haber sido la que en 1991 sugería el Diccionario terminológico de los medios de comunicación, de Florencio Prieto (Fundación Germán Sánchez Ruipérez, Madrid 1991) —tan encomiable por tantos conceptos—, que hablaba de «TV de peaje», aunque su uso no parece haberse afianzado de manera significativa.

Pablo Herrero Hernández

(Artículo actualizado el 23-III-2012)

La lengua que nos une y nos separa

Nos salió, sin querer, un endecasílabo, el mismo que encabeza estas líneas, al leer hoy, en un periódico paraguayo en Internet, bajo el titular —ya en sí misterioso para nosotros— de Quisieron clavarles ndaje, la siguiente información:

«Dos tatachitos fueron aprehendidos por los caquis, en la madrugada de ayer, luego de que supuestamente fueron alertados de que estaban armando un bolonki, dentro de un surtidor situado en Villa Madrid».

Aunque los caquis sí que imaginamos quiénes pueden ser —aquí eran los grises bajo el franquismo—, confesamos que los demás términos nos resultan nebulosos, aunque tal vez el primero sea un gentilicio. Y por si pensábamos que el ndaje del titular era errata misteriosa e incomprensible, la continuación del artículo no hace más que confirmarnos su exactitud, no menos misteriosa para nuestro caletre:

«Se trata de Francisco Ortega Noguera (51) y Juan Alberto Jara (24), quien incluso se bajó de la camioneta Saveiro de color blanco con chapa AKB 642 y quiso apuñalar ndaje a uno de los uniformados. Le practicaron el alcohol test y le dieron positivo vera, por lo que fueron llevados detenidos».

«¡Ya está aquí mi ilustre primo, con su cargamento anual de palabras guaraníes para colárnoslas en el Diccionario!», exclamaba con retranca nuestro abuelo, el escritor Luis Hernández Alfonso, cuando, cada año, a principios de curso, su primo carnal argentino Luis Alfonso, representante de la Academia de aquel país ante la Española, volvía  de aquellas latitudes a reanudar su actividad académica en el caserón neogriego de la madrileña calle de Felipe IV.

¡A la vista está que no fueron suficientes tales cargamentos!

Pablo Herrero Hernández